¿A quién no le ha pasado? ¿Quién no ha salido de un concierto o de un local nocturno con esa particular sordera que sólo dejan las horas de música a todo volumen? Si es de los que se acuesta dudando de si a la mañana siguiente volverá a recuperar su oído, no tema. Una investigación acaba de demostrar que esa pérdida auditiva no responde a un daño sobrevenido por los excesos, sino que se trata de un ‘truco’ que el cuerpo utiliza precisamente para prevenir problemas.
La citada sordera reversible es un mecanismo de adaptación que permite a la cóclea (oído interno) seguir cumpliendo su función cuando se expone de forma prolongada a un ruido intenso.
“Es lo que se conoce como fatiga auditiva“, “Esta respuesta fisiológica produce una elevación temporal del umbral de audición como medida de protección”. Así, cuando existe una fuente de ruido prolongada y de alta intensidad (por encima de los 85 decibelios), nuestro organismo responde a ese estímulo disminuyendo su capacidad para oír, con lo que se reduce el trauma.
Es importante mencionar que exponerse habitualmente a un ruido especialmente elevado y continuado puede tener consecuencias negativas para la audición.
Cuando se trata de algo puntual, el oído recupera paulatinamente sus capacidades, subrayan los especialistas. Sin embargo, cuando el tiempo de exposición y la intensidad superan ciertos límites, esa pérdida auditiva puede convertirse en algo patológico.
“Personas que trabajan por ejemplo en la industria metalúrgica sin la debida protección o incluso disc jockeys en ocasiones desarrollan una fatiga auditiva crónica“,. Además de la disminución de la capacidad de oír, este problema también puede ir acompañado de otras alteraciones, como distorsiones en la percepción de la palabra hablada, presentando errores a la discriminación fonémica, lo que la gente refiere como la percepción de confundir una palabra por otro o la sensación de no entender lo que la gente dice, aun “escuchándolas”.
Precisamente para evitar estos problemas, los especialistas en Otorrinolaringología recomiendan protegerse adecuadamente del ruido (con cascos externos entre otras medidas) si se trabaja en un entorno laboral de ruido intenso. Del mismo modo, para quien se exponga habitualmente a un volumen de música elevado, también es aconsejable la moderación, evitar las fuentes de máxima sonoridad y cambiar periódicamente de entorno sonoro.
Así que si vas a un fiesta donde hay mucho ruido trata de evitar los espacios de mayor impacto sonoro y cuida tus oídos.