Las enfermedades alérgicas se deben a una respuesta anormal del sistema inmunitario de defensa contra sustancias que se encuentran en el aire (ambientales), en los alimentos o en determinados materiales y que son inocuas para la mayoría de personas. Estas sustancias que desencadenan la respuesta alérgica se denominan alérgenos.
Los alérgenos ambientales más relevantes varían de unas regiones geográficas a otras. En general los más destacados son los ácaros del polvo doméstico, pólenes y hongos. Algunos de estos alérgenos están en el ambiente durante todo el año (como ácaros) y otros, sólo en determinadas épocas, como los pólenes, propios de la primavera. Entre los pólenes, destacan gramíneas, platanero, olivo, parietaria y ciprés. Los epitelios de animales (pelo de perro, gato) pueden ser relevantes en niños que se exponen a ellos.
Síntomas de la alergia
Los alérgenos ambientales desencadenan en las personas alérgicas a ellos inflamación en las vías respiratorias, que es la responsable de los síntomas. Esta inflamación puede afectar a una o más de las siguientes partes del cuerpo, dando lugar a las diferentes manifestaciones de la alergia respiratoria:
- Nariz (rinitis alérgica), produciendo congestión, estornudos, picor que obliga a tocarse o frotarse la nariz, moco claro o “tipo agua”. Esto puede acompañarse de picor de garganta y/o oídos.
- Ojos (conjuntivitis alérgica), produciendo picor, enrojecimiento, lagrimeo, pudiendo producir hinchazón de los párpados.
- Bronquios (asma alérgica), produciendo síntomas de ahogo, dificultad para respirar, “pitos” u opresión en el pecho.
La intensidad, frecuencia y duración de los síntomas de alergia respiratoria es muy variable de unas personas o otras, desde casos muy leves a casos graves. Cuando los síntomas son intensos, la calidad de vida se ve afectada, al interferir el rendimiento escolar y las actividades de ocio, como jugar o hacer deporte.
Por este motivo, es importante reconocer los síntomas para poder iniciar un estudio que lleve al diagnóstico causal, es decir, a conocer el alérgeno ambiental que desencadena los síntomas. Con ello, se podrá aplicar el tratamiento adecuado. En este proceso deben participar el medico de primer contacto (medico general o pediatra) y los especialistas que se vena involucrados (otorrinolaringólogos, alergólogos o neumólogos ).